Paola DominguĂ­n
SILVIA ALEXANDROWITCH
FRANCIS MONTESINOS
RENEE LOPEZ DE HARO

Fiel a sí misma, a ese espíritu tan suyo entre "naïf" y "dadá", que niega el racionalismo adulto y defiende la expresión libre de las emociones, Paola Dominguín, una mujer sentimental y lúdica a quien conozco desde hace más de dos décadas, me explica su nueva colección. "Homenajes", la ha titulado, y, cómo no, a través de ella, rinde tributo al amor como motor de la vida en sus muy diversas variantes. Paola les da forma y las define con el metal más modesto de entre los nobles: la plata, brillante o mate, vehículo esencial para interpretar la naturaleza de las cosas y de las emociones.

A la Inocencia, la Duda, el Equilibrio, les da forma de flor. Pétalos en torno a un corazón, más pétalos con la inscripción "Nosísíno…" que deshojan la margarita, lotos sobre los que medita un personajillo abstracto. Piezas que son broches o colgantes o pendientes, miniaturas portadoras de una especie de infancia universal que a nadie se le olvida del todo.

Los corazones de Paola están en el centro de sus creaciones. Dan cuerpo a otros seres provistos de piernecitas de títere la Simpatía-, a una T de "te quiero" -la Amistad-, a una cinta muñequera con la que formular cinco deseos -la Sinceridad-. Corazones para dar y tomar.

Otras formas ineludibles en el universo de la creadora son los entes voladores. Las alas de mariposa, que ella ve como alas de ángel, traen las buenas noticias en un cucurucho, o dan orientación a través de un ángel que pende de una circonita que es la Estrella Polar. Y luego están los pájaros, que transportan una perla que parece una luna hacia el lóbulo de la oreja, el Sueño; el que pende de un anillo, el de la Fidelidad; el que, como gemelo, alegra un ojal, y el que sobrevuela la cruz de un rosario con voluntad de Liberación.

Todo ello, pequeñas cosas que, por un momento, te dan un respiro de aire fresco, una dosis de inocencia, y un tiempo para la memoria de la felicidad. Un regalo sin edad para dar o recibir. En fin, unas joyas sin más pretensión que la de alegrarnos la vida y expresar un estado de ánimo, el mismo que, a través de sus piezas, transmite abiertamente Paola Dominguín.